Hoy han empezado las clases.
Como cada año, para los que tenemos hijos que son todavía pequeños, ha sido un día de prisas, nervios, de si “papá no quiero ir”, de si “papá, acompáñame hasta la puerta de la clase”, de si “vale papi, yo voy pero a la salida me vienes a buscar tú con un “regalo grande”
, en definitiva, un día donde se suelen dar todo ese tipo de situaciones habituales de una “vuelta al cole”.
Lamentablemente, este año, en medio de todo lo habitual se nos ha colado la estrella mediática de los últimos meses: la Gripe A.
Al llegar hoy al “cole” de mi hijo, en todos los corrillos de padres solo se hablaba de lo mismo. Un breve “hola, qué tal” y directamente al tema. Incluso algunos padres, visiblemente preocupados, abordaban al Director del Centro buscando alguna garantía, algo de seguridad antes de dejar a sus críos.
No es para menos. En estos meses se han ido acumulando tantos despropósitos sobre este tema, que creo sinceramente que dan “más miedo” las medidas que se están tomando contra la famosa “pandemia” que la enfermedad en sí, sobre todo por la profunda incertidumbre que generan.
Hoy se ha sabido que la vacuna contra la Gripe A va a probarse en España con 400 niños, de entre 6 y 17 años, que según fuentes oficiales, “se han presentado voluntarios”. Bueno, eso de que un menor pueda “presentarse voluntario” para algo así ….
Los resultados de estas pruebas no serán concluyentes hasta dentro de seis meses, pero según el Ministerio de Sanidad, no hay problemas en vacunarse desde el mes de noviembre.
Os prometo que tras conocer la “buena nueva” he tenido un “déjà vu” y me ha parecido estar viendo un episodio de “Los Simpson” donde Homer, haciendo de Ministra de Sanidad, “soltaba” la noticia subido en el atrio de la plaza principal de Springfield; por supuesto, la vacuna se fabricaba en una de las empresas propiedad de Burns
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No me digáis que no tiene algo de comedia negra la cosa. O de broma pesada, por lo menos.
Nos están diciendo que una vacuna “supuestamente desarrollada” contra una enfermedad contra la que nadie tiene defensas naturales todavía, se va a probar en 400 críos.
Me gustaría conocer a alguno de esos padres para que me explique cómo ha tomado esa decisión, porque yo no entiendo o no quiero entender; quizá basada en el miedo oportunamente instigado o porque la nece$idad apr€mia.
Por otro lado, que los resultados del estudio de marras no sean concluyentes hasta dentro de seis meses, o lo que es lo mismo, que hasta dentro de seis meses no se sabrá si la vacuna es efectiva, pero que aún así, podemos inocularnos “el mejunje” tiene guasa. Pero tranquilos, como ha dicho la Ministra, y cito, “ello no significa que no se pueda utilizar”
.
Seguro que Buenafuente ya ha tomado esta noticia como argumento para alguno de sus monólogos.
Yo sinceramente creo que nuestros políticos han perdido el Norte, no solo en este asunto, sino en general, y que están más preocupados por mantener su puesto de trabajo (qué pagamos todos) que en hacer bien su trabajo, que al fin y al cabo es lo que deberían hacer.
Si no, no se entiende tanta improvisación con este tema: grupos de riesgo que van cambiando a diario; primero que habrá vacunas para el 40% de la población y después para el 60%; al inicio de todo esto, se aconsejaba acudir a un Centro de Salud donde se te administraría antivirales, pero ahora quédate en casa y tómate “paracetamol“… …
Solo nos falta a la oposición echando la culpa de la pandemia a ZP para cerrar el círculo de ineptitud y demagogia.
Yo por si acaso voy a escribir a Roche por si han desarrollado una vacuna contra la clase política, una que nos podamos poner todos, y que una vez constatado que las decisiones de estos individuos no nos afecten para nada, al igual que ha sucedido con otras enfermedades ya erradicadas, estos actuales “bichejos” desaparezcan y dejen paso a una nueva cepa, al menos más soportable (doy por hecho que nunca nos libraremos de ellos
)
Y por cierto, al final fui a buscar a mi hijo al “cole” y le llevé un regalo grande. Es que cuando me hace pucheros no me puedo resistir. Al fin y al cabo es lo que más quiero en este mundo, y si yo hago todo lo posible para que viva esta vida lo mejor que pueda, exijo lo mismo a los que me representan en las instituciones del Estado.
P.S.: Algo me dice que ninguno de los 400 niños “voluntarios” es hijo de ZP, Rajoy, Esperanza Aguirre o la Ministra de Sanidad